lunes, 15 de septiembre de 2014

A las bibliotecarias nos alcanza con ser curiosas!

“A cada bibliotecario le sería necesario, para responder a las preguntas tan diversas, a veces tan confusas y desesperadas, una serie ilimitada de cualidades y unos conocimientos inmensos. Podemos por ello afirmar que, si el lector ideal existe, no ocurre lo mismo con el bibliotecario. El bibliotecario ideal no puede existir, al menos no se encuentra en forma de un solo ser humano. No es, pues, un oficio éste de bibliotecario así como tampoco lo es el de sabio. Se trata más bien de un carácter, de una manera de ser. Todo hombre curioso y ordenado es ya bibliotecario.”

(De: "La sabiduría del bibliotecario" / Michel Melot)


Liniers, Macanudo